Mi viaje a Buenos Aires

Mi viaje a Buenos Aires

 ¿Qué pensarías si tu empresa te bloquea tus días de vacaciones durante unos meses por exceso de trabajo? ¿ Y Si te digo que hice uno de los mejores viajes de mi vida gracias al exceso de trabajo de mi empresa y al bloqueo de vacaciones durante 3 meses me creerías?


Pues si, nunca hay mal que por bien no venga !! El bloqueo de vacaciones para Julio, Agosto, Septiembre y Octubre solo fue una maravillosa puerta abierta para aprovechar los 14 días que me quedaban para convertirlos en un mes viajando por Sudamérica en Diciembre. Entre puentes y vacaciones lo que iba camino de un año sin vacaciones se convirtió en una magnifica ruta desde Argentina hasta Perú, pasando por Bolivia.

¿Te vienes a revivirlo? 

Buenos Aires

 Mi camino hacia Machupicchu empezaba en la ciudad del tango donde me reencontraría con unos familiares que me enseñarían lo mejor de este maravilloso país.

Mis días en buenos aires iban a estar marcados por dos eventos de talla mundial, la cumbre del G-20 y la final de la copa libertadores entre los dos equipos de argentina, Boca Juniors y River Plate. Media ciudad parada e intransitable por la policía así que el primer día era mejor no dedicarlo a buenos aires.

Con el objetivo de disfrutar del típico día de asado argentino nos fuimos al rancho a la afueras de la ciudad y el día se transcurrió entre charlas con otros argentinos con una cerveza en una mano y un trocito de “la mejor carne que he comido en mi vida” en la otra.

Si vais a argentina, no puedes perderte un auténtico asado argentino. Esa carne es otro nivel !!

Una vez pasado el primer día y conocedor de la carne argentina, me dispuse a descubrir la parte de la ciudad de Buenos Aires que no estaba cerrada por el ejército y la policía. 

Era el día de cumplir uno de mis sueños. Como buen futbolero que soy no podía venir a Buenos Aires y no visitar uno de los templos de este deporte, LA BOMBONERA. Dedicaría el día a visitar el barrio más pintoresco de todo Buenos Aires,” la Boca”. Barrio de artistas, tango, futbol y mucho color.

Llegué a La Boca bien temprano, pues me recomendaron seguir allí pasadas las 4 de la tarde ya que los alrededores son una zona peligrosa de vandalismo y robos. Nada más llegar a la mítica calle “caminito” me quedé alucinando por la cantidad de colores que adornan los muros de las casas y edificios.  A medida que iba paseando por sus calles podía percibir la realidad del país, admiración por el futbol y por el arte en todas sus formas (pintura, literatura y danza).

Pasadas unas horas callejeando por la boca era hora de visitar la Bombonera. Encaré la calle que me llevaría hacia el estadio con la ilusión de un niño pequeño recién levantado el día de reyes y al llegar al estadio el corazón se me iba a salir de la camiseta de Boca que acaba de comprar. Por fin, había llegado el día !!  pero no tan rápido, por culpa del G-20 el estadio estaba cerrado por unos días y no podía visitarlo… No podía ser, no me lo podía creer, me iba a ir de buenos aires sin cumplir mi sueño.

Eso no podía ser, así que decidí apuntarme el número de las oficinas, iba a llamar cada día al levantarme para saber si podría visitarlo.

Se asomaba un nuevo día en Buenos Aires y esta ya se empezaba a despejar de políticos y con ellos la ciudad volvía al transito normal. Era el día perfecto para conocer el pintoresco barrio de San Telmo con su mercado y su feria de antigüedades lleno de antiguallas, artistas y el monumento a Mafalda.

La mañana discurrió entre puestos repletos de antigüedades y piezas de arte hechas a mano. Calles y calles repletas de artistas hasta llegar al monumento a Mafalda y como no había que hacer una parada obligatoria para hacerse una fotito con tan mítico personaje de nuestra infancia.

Pasado el mediodía y después de haber probado el típico lomito argentino era hora de poner rumbo a la parte mas naturista de la ciudad para visitar su reserva ecológica.

Kilómetros y kilómetros de reserva natural, llenas de arboles, lagunas y muchas especies de animales que dan directamente al rio de la plata. La imagen era preciosa, rodeado de naturaleza y al fondo asomando los rascacielos de la zona más moderna de Buenos Aires.

Estaba animado, y después de recorrerme toda la reserva aún me quedaban fuerzas en los pies para acercarme a la torre monumental frente a una de los parques más bonitos de Buenos Aires, la plaza General San Martin.

Después de descansar los pies un rato en la ladera de la plaza general San Martin, era hora de volver al centro y siguiendo una de las calles comerciales más importantes, calle Florida, llegue al epicentro de la ciudad, la Plaza de Mayo, dónde se encuentra uno de los edificios más emblemáticos, la Casa Rosada.

El sol empezaba a caer y la zona portuaria de Puerto Madero estaba a escasos 5 minutos por lo que decidí que vería atardecer desde el puerto y la verdad que el espectáculo fue maravilloso. Ver caer el sol detrás de Buenos Aires con el puente de la mujer a tus pies no es algo que ocurra todos los días.

Caído el sol, mi prima, conocedora de mis ganas de humor me llevo a una velada fantástica. Si tienes pensado ir a Buenos Aires, te recomiendo encarecidamente que una noche te acerques a la Avenida Corrientes y disfrutes de cualquiera de los muchos espectáculos de Stand Up. Pequeños monólogos y espectáculos con cena que te harán pasar un buen rato y por un precio muy asequible.

El tercer día asomaba y había llegado mi momento, la Bombonera volvía a estar abierta al público y por fin podría visitarla, pero antes acabaría de ver el centro histórico de Buenos Aires.

La primera fue la plaza del congreso y el palacio Barolo. Una vez visitados, visité la plaza Lavalle donde visitaría el fabuloso y mítico teatro Colón.

A escasos metros del teatro Colón se asomaba una de las avenidas más grandes del mundo, la Avenida 9 de Julio con su conocido Obelisco, santo y seña de la ciudad porteña. Impresionante como se erige en medio de la ciudad con un hormiguero de coches conduciendo a ambas bandas.

Era la hora de comer pero mi cabeza solo pensaba en lo que iba a ver en unas horas. Tenía que calmar los nervios así que fui a comer unos trozos de pizza al corte como buen porteño que vive y come apresurado, y con la panza llena me fui para el estadio.

Que maravilla, cuanta historia, que gozada !! No tengo palabras para lo que significo para mi visitar ese estadio. Nada mas entrar a la grada, las imágenes de la hincada (la mítica 12) se me vinieron a la cabeza y podía imaginarlos allí de pie, saltando y cantando.

Fotos y más fotos, con una sonrisa de oreja a oreja, pues ya lo había dicho, no me iría de Buenos Aires sin pisar este estadio y ya puedo decir que hay un sueño tachado más en mi lista de sueños por cumplir.

Si eres amante del fútbol no te lo puedes perder !!

Pero creedme, que mi vinculación a Boca no acabaría con esta visita pues en vísperas de la final de fútbol más mítica jugada hasta el momento que mejor que ser entrevistado cual hincha local !!! Si, acabe saliendo en Mundo Deportivo y recibiendo miles de llamadas y memes de todos mis conocidos españoles. 

Aquí la prueba gráfica.

Al final no pudo ser mis amigos de Boca, así que felicidades a los campeones de River !!

Después de tal maravillosa visita, era hora de volver al centro así que volví para la plaza del congreso donde había quedado con mi prima para ir a cenar a uno de los mejores restaurantes de Buenos Aires. Mientras esperaba me dio tiempo a presenciar una manifestación por los derechos de las personas con enfermedades especiales. Allí intercambié una bonita charla con Sofi y el pequeño Fede, sobre la situación del país respecto a este tema y yo le expliqué como esta en España y sobre que yo soy voluntario en la Fundación Catalana de Síndrome de Down.

Un ratito muy agradable y desde aquí les vuelvo a mandar todo mi apoyo!!!

Ya era la hora de cenar y que mejor que ir al restaurante “el Antojo” galardonado con la mejor milanesa de Buenos Aires. Creedme si os digo que aquella milanesa  la carbonara fue un auténtico placer !! Que rica !!

Totalmente recomendable este restaurante.

El último día amaneció temprano, pues esa misma tarde volaba para Iguazú y me quedaban algunas cosas por ver así que decidí levantarme temprano y todo el metro hacia Recoleta para callejear por su barrio hasta llegar al famoso cementerio de La Recoleta.

Puede parecer macabro visitar un cementerio, pero creedme, es puro arte ese cementerio y es una de las visitas más turísticas de todo Bueno Aires.

Te perderás entre mausoleos gigantescos, tumbas totalmente bañadas de arte y podrás visitar una de las tubas más importantes de toda Argentina, una de las políticas mas famosas, Eva Perón.

Tras un buen rato, disfrutando, con todo el respeto a los allí fallecidos, del arte del lugar me dirige a ver la facultad de derecho y su gran monumento, la flor metálica o como se conoce, Floraris Generica. Allí tomaría un descanso al sol para recuperar fuerzas y acabar mi mañana paseando por los hermosos bosques de Palermo, disfrutando de sus plantas y arboles.

Los chicos recién salidos del colegio, los ancianos y las parejas a punto de casarse se amontonan a lo largo de estos bosques llenos de color y flores.

Un gran y bello final para mi visita a la ciudad porteña. Tocaba marchar al aeropuerto camino de Iguazú, pero eso ya será otro post…