LAGUNA AMARILLA EL ALTAR

LAGUNA AMARILLA 

Laguna Amarilla – El Altar (Ecuador)


Uno de los lugares de los que más se habla en Ecuador por su largo camino y su maravilloso paisaje, es la laguna amarilla del altar, de la que os voy hablar hoy mochileros.

Antes de aventurarme a visitar aquel lugar recuerdo haber escuchado de muchas personas que ya lo visitaron antes que yo, que el camino es muy difícil y extremadamente agotador y que solo con una condición física admirable podrías llegar sin problema.

Para ser sincero escuchar todo eso me desalentaba un poco, ciertamente tampoco es que cuente con una excelente condición física para llegar sin complicaciones. Aunque al vivir en una ciudad de la Amazonía, normalmente para llegar a alguna cascada los caminos también son muy largos y complicados, obviamente el clima es diferente en la región sierra.

Pero bueno… después de casi un año y un poquito más al fin decidí aventurarme con un grupo de amigos y visitar la mencionada Laguna amarilla.

¿Qué tal el camino?

Francamente a los 10 minutos de haber empezado ya me quería rendir y regresarme al carro.  Más que el camino, la altura ahí te afecta bastante y a eso súmale las casi 3 horas de un camino puro lodo, ese lodo que quiere arrebatarte las botas y no te permite dar pasos de manera constante.

El camino es muy complicado, si llueve mientras estás camino a la Laguna entonces estas en un grave problema, pero si el sol te acompaña entonces será una ventaja para ti (Aun así es muy agotador).

¿Cuánto tiempo te tomo llegar?

Como fue la primera vez que fuimos debíamos estar al paso del grupo que iba delante nuestro, aunque al percatarnos que el camino ya estaba marcado continuamos y nos hicimos exactamente 7 horas con 1 minuto hasta llegar al valle de Collanes donde acamparíamos.

Ya se han escrito tantas cosas respecto a este lugar y por eso contaré mi experiencia de la manera más corta posible.

La caminata hasta el valle de Collanes fue agotadora, confieso que aunque me quería rendir en el camino hubo un momento en el que me encontré una rama que use como mi bastón de trekking (esta rama me acompañó todo el camino).

Fue interesante este detalle ya que al estar con mi bastón de trekking improvisado me sentía imparable, el cansancio que tenía y las ganas de rendirme desaparecieron. Todo ese sentir negativo fue reemplazado por una rara hambre de querer desafiarme a mí mismo e ir en contra de todo aquello que me habían contado antes de ir a la Laguna Amarilla, quería demostrar que podía llegar a ese lugar y contar mi experiencia de una manera diferente, obviamente reconociendo lo difícil del camino pero destacando que a pesar de todo pude llegar y no fui vencido sino que más bien llegué con fuerzas y alegría a disfrutar del paisaje (Y lo hice).

LAGUNA AMARILLA EL ALTAR

La historia de este lugar.

También llamado por los Incas en lenguaje Quichua como ‘Cápac Urcu’, que quiere decir: “Señor de las Montañas o Todopoderoso”, se dice que fue más grande que el mismísimo Chimborazo y luego de su última erupción en el año 1490 se convirtió́ en lo que conocemos hoy en día.

Los españoles tras su llegada al continente sudamericano, le dieron su nuevo nombre por la similitud que tiene a un altar de iglesia colonial y nombraron a cada uno de sus picos con los nombres El Altar, Canónigo, Los Frailes Grande, Central, Oriental y Beato, Canon, Tabernáculo, El Obispo y las Monjas Chica y Grande.

Una catástrofe sucedió́ en el Altar el 13 de octubre del año 2.000 cuando sufrió́ un enorme desprendimiento de rocas volcánicas, provenientes de la cumbre del pico El Obispo, las cuales cayeron desde su altura a la Laguna Amarilla; este impacto causo un gran tsunami de 50 metros de altitud que desbordó la laguna y llegó al Valle de Collanes donde asesinaría a 13 personas y destruiría el primer refugio que allí́ había sido edificado.

Continuamos con la historia.

Llegue al valle de Collanes y aún faltaba una hora más para llegar a la majestuosa Laguna amarilla, pero el camino era empinado y la noche nos alcanzó por lo que acampamos ahí todos juntos con algunos grupos que también tenían el mismo objetivo nuestro. Unos amigos pescaron unas truchas en el lugar y nos brindaron. Sentía un frío enorme ahí en las faldas del volcán el altar, aunque la vista nocturna era fascinante.

Teníamos que madrugar al otro día para empezar el ascenso a la Laguna, así que nos fuimos a dormir. Al otro día con las energías recargadas empezamos el ascenso. A la mitad del camino volví a sentir ese desgaste que quiere ganarte y no dejarte continuar. Pero con mi vara en la mano yo decidí continuar.

Un trayecto toca escalar y debes ir con mucho cuidado ya que si resbalas se podría complicar todo. Pero bueno, eso no impidió que yo continúe con mi vara y después aproximadamente 1 hora y unos 20 minutos, llegamos a la majestuosa Laguna amarilla.

Todo el cansancio desapareció y todo el sacrificio valió la pena. La emoción no era solo mía, sino de todos los que lograron llegar ya que muchos tuvieron que regresarse por que les dio Soroche. Recuerdo que una chica estaba tan emocionada que empezó a saltar encima de una roca y no se percató que su celular salió volando. Ventajosamente logre verlo con un amigo y le avisamos a un guía que estaba ahí, la chica corrió con mucha suerte ya que el guía descendió un poco y recuperó el celular.

Pasamos unas 2 horas ahí arriba grabando y tomando fotos, me gustó mucho estar ahí y aunque no pude ver al cóndor que decían que vuela por ese lugar, si pude ver al Volcán Chimborazo, el lugar que había visitado meses atrás.

Después empezamos el descenso y así alistar nuestra salida. Nosotros habíamos ingresado el día sábado y salíamos el domingo, ahí no tienes señal y estábamos incomunicados.

Cuando empezamos la salida solo venía a mi mente las 7 horas de caminata que ya realizamos para ingresar (pero me puse una meta) me dije que saldría caminando sin parar ni una sola vez (quería ver cuánto tiempo me hacía de regreso).

No voy a negar que el cansancio ya empezara a querer apoderarse de mí pero debía cumplir ese reto que me hice y lo cumplí. Hubo momentos en los que pensé que me había extraviado pero me orientaba un poco y seguía, al final me hice 3 horas con 30 minutos en salir. Estaba exhausto y llegué a una parada en la entrada donde todo inició y me quedé dormido unos minutos. Después de unas horas mis amigos salieron y empezamos nuestro viaje a casa.

Lo interesante de todo esto es que fue el viaje más sacrificado que he realizado en toda mi vida y al encender la radio del carro nos enteramos que la cuarentena por Covid -19 había iniciado. Como les dije hace rato, nosotros estábamos incomunicados y al salir fue la primera noticia que recibimos.

Pasaron algunos días después de aquel tremendo viaje, mi cuerpo se recuperaba de a poco pero mi mente me jugaba una mala pasada ya que tenía absolutamente todos los síntomas de Covid – 19. Pensaba una y otra vez en que me crucé con mucha gente en el camino y quizá me contagie, pero gracias a Dios solo fue psicológico.

El tiempo pasó, me recupere y aunque fue el último viaje que hice antes de este encierro en el que nos encontramos, me siento muy contento de haber visitado ese lugar y sin duda alguna cuando todo esto de la cuarentena termine, iremos de regreso una vez más.

Pero en esta ocasión por el otro camino a conocer muchas más lagunas y a caminar todo lo que no hemos caminado en estos casi 3 meses de encierro.

Que gusto poder compartir con ustedes esta pequeña vivencia, si quieren ver el video de lo que fue nuestro viaje a la Laguna Amarilla. Ahí les dejo el enlace. Cuídense mucho y que todos sus viajes se cumplan.

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