RUTA POR MALTA

RUTA POR MALTA


Con más de 7.000 años de historia ha sido tierra de fenicios, griegos, cartagineses, romanos, árabes… Formó parte del imperio español por allá por 1.300, luego pasó a manos francesas y finalmente fue colonia británica hasta su independencia en 1964. Este fue uno de mis primeros destinos en solitario.

No era la primera vez que volaba sola, pero sí la primera vez que iba a pasar mis vacaciones sin compañía. Quizás por cercanía y porque tenía a una amiga viviendo allí (y eso me daba bastante seguridad), me decidí a dar el paso a sabiendas de que pasaría bastante tiempo sola (o eso creía). Poco después aprendí que viajar sola no implica estarlo si tú no quieres.

En total pasé allí 5 días y creo que los necesitaréis, porque aunque es un país muy pequeño, digamos que el transporte público no es su fuerte, por lo que armaos de paciencia para esperar autobuses que en muchas ocasiones ya llegan llenos a tu parada. Si sois atrevidos (tened en cuenta que conducen por la izquierda) os recomiendo alquilar una moto.

RUTA DE VIAJE POR MALTA 

➡ Día 1: St. Julians y Golden Bay

➡ Día 2: Sliema y La Valeta

➡ Día 3: Mdina y Rabat

➡ Día 4: Comino y Blue Lagoon

➡ Día 5: Vuelta a casa

(Dependiendo de vuestra hora de regreso podéis aprovechar para ver alguno de los sitios que yo no tuve tiempo para visitar como Gozo, Marsaxlokk o Popeye Village).

AEROPUERTO A CENTRO CIUDAD

Podéis coger los autobuses X1, X2, X3 y X4 (según destino final) que suelen rondar los 2 euros y tardan unos 30 minutos.

HOSTEL

Cuando viajas en solitario (desgraciadamente sobre todo si eres mujer), es necesario encontrar un buen hostel en el que te sientas agusto, seguro y que sobre todo, te dé la oportunidad de interactuar con otros viajeros, pasar un buen rato o incluso hacer actividades en grupo.

Esta también fue mi primera experiencia en solitario en un hostel. Busqué mil reseñas en Booking antes de llegar a Malta porque quería estar segura de dónde iba a dormir. Al final me decidí por el hostel Marco Polo Malta y no me equivoqué.

Este fue sin duda uno de los mejores hostels en los que he estado. Económico, ubicación inmejorable en el corazón de St. Julians (si lo que quieres es un poco de ambiente), instalaciones bonitas y limpias; y un equipo al mando que te hace sentir como en casa. Así que si queréis ambiente mochilero y buen rollo, este es vuestro sitio.

Después de esta experiencia tan chula se me abrió un mundo del que quería seguir formando parte mientras viajase. El mundo mochilero es una auténtica pasada.

Por cierto, esa torre tan alta que se ve al fondo de la foto es la Torre Portomaso, el rascacielos más alto de Malta.

➡ DÍA 1: GOLDEN BAY Y ST. JULIANS

 Llegué un sábado por la mañana al aeropuerto de Luqa. Una vez lista, mi plan era aprovechar las horas de calor en una de sus bonitas playas. Al final me decidí por Golden Bay, al norte de la isla. Es una playa con mucho ambiente y de las pocas que hay de arena. Para llegar allí podéis coger el autobús 44, son unos 40 minutos de trayecto.

Por la tarde volví a St. Julians para recorrer sus calles hasta la hora de cenar.

¿Qué ver en St. Julians?

Bordeando la costa desde St. George’s Bay (única playa de arena de esta zona) hasta los Jardines de la Independencia (Independence Gardens), pasaréis por el Palacio de Spinola y su bonita bahía Spinola Bay donde se encuentra el famoso Love Monument.

Más abajo, en Balluta Bay, obsevaréis la imagen que acompaña estas líneas: la iglesia de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Acercaos a ver su torre del siglo XVII (St. Julians Tower). Son unos 30 minutos de paseo hasta los Jardines.

Ya me iréis conociendo, pero nunca suelo decir que no a unas cervezas, y menos un sábado por la noche en Malta . Así que en cuanto volví al hostel y otros mochileros me lo propusieron, ni me lo pensé. Además, era la mejor ocasión para conocer Paceville.

¿Qué es Paceville?

Digamos que es la zona de fiesta por excelencia en esta maravillosa isla. Está en St. Julians , así que podía volver a pie al hostel. Después de recorrer algunos de sus pubs di por finalizado este día express.

➡ DÍA 2: SLIEMA Y LA VALETA

 Este día hice todo el recorrido a pie ya que son distancias cortas, además, es un bonito paseo a la orilla del mar. Así que aprovechad las vistas y perdeos por sus calles.

¿Qué ver en Sliema?

Recorrer The Ferries, el paseo marítimo que os comentaba antes. Está lleno de bares y restaurantes, pero lo más bonito son las vistas desde allí a La Valeta.

¿Qué ver en La Valeta?

La capital del país, lo que más impresiona ver es su Fuerte de San Telmo. Esta fortificación de 1552 ha sobrevivido a multitud de guerras y asaltos llegando a ser un símbolo para Malta. En su interior acoge el Museo de la Guerra, dedicado a la historia militar de la isla.

Si lo que queréis es hacer alguna compra, la Calle República es el eje central de la ciudad, y donde se encuentra la mayor parte de la actividad comercial.

 ➡ DÍA 3: MDINA Y RABAT

 Tenía planeado pasar el día en estas dos bonitas ciudades. Podéis ir andando de una a otra porque son pequeñas y están pegaditas. Así que me desperté pronto y me fui a coger el autobús. ¿Problema? Estuve casi dos horas esperándolo, y cuando por fin llegó ni abrió sus puertas porque iba lleno (lo que os decía la principio). Me desesperé un poco porque estaba perdiendo la mañana en una parada de autobús, pero en ese momento apareció una furgoneta roja llena de turistas. Su conductor se asomó por la ventana y nos dijo a mi y a otra chica que también estaba allí esperando, que tenía dos sitios libres para ir hasta Mdina. Así que por 3 euros ni me lo pensé y me subí de copiloto.

Y cuando por fin llegamos aluciné. Parecía que me hubiera transportado a un escenario de una película. Y sí, puede ser, porque aquí se grabó alguna escena de la famosa serie Juego de Tronos.

La impresionante Puerta de Mdina te da la bienvenida a un mundo de piedra caliza, carruajes y callejuelas en las que dan ganas de perderse sin mapa.

¿Cómo llegar desde La Valeta?

Podéis coger los autobuses 51, 52 o 53 que tardan unos 35 minutos, o bien una de las furgonetas rojas que yo cogí y que hacen de taxis. Las veréis pasar continuamente.

¿Qué ver?

  • Catacumbas de San Pablo: Impresionante conjunto de galerías subterráneas de unos 4 kilómetros, y tumbas del siglo III al VII d.c. (en la imagen de abajo).
  • Catedral de San Pablo.
  • La Domus Romana de Rabat.

¿Dónde comer o tomar algo?

Un de los sitios más bonitos es Fontanella Tea Garden, con vistas a toda la isla y unos postres y batidos riquísimos.

➡ DÍA 4: COMINO Y BLUE LAGOON

¡Bienvenidos al paraíso!

Esta laguna me enamoró. Sus aguas cristalinas de color turquesa y sus bancos de arena blanca te hacían sentir dentro de una postal. Por eso debe de ser uno de vuestros imprescindibles en este viaje. No os arrepentiréis.

Si tenéis la oportunidad, venid en primavera ya que hace muy buen tiempo y hay muchos menos turistas. Mayo sería la fecha ideal.

¿Qué ver en Comino?

Después de tomar el sol, daros un baño y bucear, podéis recorrer este islote a pie. Su costa está llena de acantilados, grutas y cuevas que podéis visitar, así como las bonitas bahías de San Nicolás y Santa María con su capilla y torre del siglo XV.

¿Cómo llegar?

Los ferries salen desde el puerto de Cirkewwa, al norte de la isla, y los billetes rondan los 5-10 euros según trayecto de ida o ida y vuelta. Para llegar hasta Cirkewwa desde La Valeta podéis coger el bus 45 o 145.

➡ DÍA 5: VUELTA A CASA

Mi vuelo salía temprano así que no pude aprovechar este día. Pero si tenéis la suerte de volver a casa por la tarde-noche, una buena idea sería visitar el sur de la isla. Allí encontraréis preciosos pueblos pesqueros como Marsaxlokk, de donde proceden las famosas barquitas de pesca conocidas como Luzzus.

 ❊ UNA CURIOSIDAD ❊

Hace años Malta sufría una gran plaga de ratas y los malteses decidieron ponerle remedio con la ayuda de uno de mis animales preferidos: los gatos.

Estos felinos recorren las calles de toda la isla, y sus habitantes los cuidan con cariño. Les han hecho estatuas en su honor, e incluso una pequeña aldea con casitas y peluches. Este sitio (un tanto «bizarro», por cierto) es Cat Village en St. Julians, cerquita de Spinola Bay.

Así que ya os podéis hacer una idea. Yo, loca de los gatos, me pasé un buen rato aquí entretenida durante mi paseo hasta Balluta Bay.

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